Together Wendy we’ll live with the sadness
Otra vez de día, otra vez solo. Buscó a la sombra por todas partes, intentando preguntarle por qué estaba allí, cómo había llegado a ese extraño lugar de paredes blancas y tristes pero no pudo. No la había visto desde que llegó a ese lugar, ella que siempre acudía de inmediato a su llamada ahora se escondía.
Conforme se acercaba el anochecer, la hora donde solían mantener largas charlas, sus ganas de verla crecían, pero nunca llegaba. En vez de ella, conversadora y cercana, sólo aparecía una mancha negra pegada a su cuerpo, inerte, sin vida, como si nunca hubiesen sido presentados y no le hubiese convencido para acabar con esa mujer que siempre le anda gritando. Decididamente era muy raro.
