Muchas Veces Pasa

October 10, 2006

In spite of it

Filed under: Madrid

Hay en Madrid un árbol enrejado
por ser contrabandista de alegría:
trajo del monte un aire de anarquía
por sus ramas en flor y fue juzgado

sospechoso de gracia y sentenciado
(tras quitarle las aves que tenía).
Y es ésta su condena: cada día
alimentarse de cemento armado.

Es un árbol penado y no me asombra
ver cómo va perdiendo los colores
y cómo va quedándose sin sombra

(y no digamos nada de las flores…).
Pero hoy, aquí, mi corazón lo nombra
el más municipal de mis dolores.

 No sé bien que querría decir Miguel D’Ors pero sí sé que me recuerda. La falta de espacios públicos, tenemos árboles por las calles y multitud de plazas pero pocos sitios sitios para sentarse a echar la tarde.

Ahora Gallardón va a montar algo en la Ciudad Deportiva del Madrid y a acabar el proyecto de Madrid-Rio, además de eso parece que quiere rehabilitar un montón de sitios. El problema es que me da la impresión de que obtendremos el mismo resultado: asfalto salpicado de matojos

Si tuvieras que perder tres horas, sin gastar ni un duro, sentado en un lugar de Madrid, ¿cuál sería? Casi lo único que se me ocurre es el Retiro, malo, debe haber más sitios que no se me ocurren, tendré que ponerme a buscarlos.

I fought them all

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Después de un prolongado y criticado silencio, vuelvo al blog a ver si consigo que mis pocos y amables lectores tengan alguna alegría de vez en cuando. No será fácil pero a ver si se consigue un ritmo de posteo normal.

El sábado celebramos el día del CI, una orgía de satisfacción es lo que vivimos en la sierra madrileña, la cervecería de Los Molinos rebosó alegría mientras algunos desbordaban cervezí… TI. Y para que luego digan que la juventud se pierde entre fiestas, naipes y botellones; tras echar un musete en el que el Alambres derrochó suerte, hablando con Sub y con Banano volvimos a un lugar común.

Y es que es muy cierto que lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada. La pregunta es el alcance de esa nada: ver que apalean a una vieja y no defenderla, creer en algo y no vivir así, no preocuparse de aprender para cuando llegue el momento, pensar que habría que prohibir según que ideas, olvidarse de defender las propias convicciones, poner el control de otros por encima de la responsabilidad personal… distintos tipos de nada, algunos ni siquiera nos lo parecen.

 No parece que aquí haya una gran tradición de hacer otra cosa que la que te manden. Hasta que no hubo una guerra la gente se quedo callada, con Franco todo el mundo estaba en contra pero la Plaza de Oriente seguía llena, siete años después todo el país es socialista y así hasta hoy. De hecho, en España hacemos lo que nos dicen y esperamos que, como les obedecemos, cubran todas nuestras necesidades.

¿Y si no lo hacen? ¿Si no nos gusta lo que hay? ¿Cuál es la solución? Supongo que cada uno tiene las suyas, la de algunos es aportar más para que el Estado lo solucione todo, la mía es libertad individual y responsabilidad personal.






















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