In spite of it
Hay en Madrid un árbol enrejado
por ser contrabandista de alegría:
trajo del monte un aire de anarquía
por sus ramas en flor y fue juzgado
(tras quitarle las aves que tenía).
Y es ésta su condena: cada día
alimentarse de cemento armado.
Es un árbol penado y no me asombra
ver cómo va perdiendo los colores
y cómo va quedándose sin sombra
(y no digamos nada de las flores…).
Pero hoy, aquí, mi corazón lo nombra
el más municipal de mis dolores.
No sé bien que querría decir Miguel D’Ors pero sí sé que me recuerda. La falta de espacios públicos, tenemos árboles por las calles y multitud de plazas pero pocos sitios sitios para sentarse a echar la tarde.
Ahora Gallardón va a montar algo en la Ciudad Deportiva del Madrid y a acabar el proyecto de Madrid-Rio, además de eso parece que quiere rehabilitar un montón de sitios. El problema es que me da la impresión de que obtendremos el mismo resultado: asfalto salpicado de matojos
Si tuvieras que perder tres horas, sin gastar ni un duro, sentado en un lugar de Madrid, ¿cuál sería? Casi lo único que se me ocurre es el Retiro, malo, debe haber más sitios que no se me ocurren, tendré que ponerme a buscarlos.
